Páginas vistas por los Aprendices

28 abr 2014

Autoedición independiente de tu obra

Querido viajero,

Bienvenido, una semana más, al lugar donde los Aprendices de Mago se reúnen para aprender y mejorar en su misión de concluir y publicar su escrito. 

Hoy hablaré de la autopublicación, pero no de la que pueden hacerte páginas como "Bubok" sino la autoedición independiente. Siéntate y ¡vamos allá!

1. Lo primero que hay que hacer es (...redoble de tambores) ¡terminar tu novela! En efecto, antes de pensar en publicar o en cómo harías tu portada, es fundamental que termines tu obra. Un consejo de esta humilde tabernera es que cuando escribas lo hagas ya en formato maquetado (así luego no tienes que hacerlo y comprobar página por página los márgenes, saltos de párrafo, etc). Obviamente tendrás que hacer una (o más) revisión (corrección profesional y de estilo comentada en una entrada anterior) pero si tienes ya la estructura más o menos formada podrás saber cuántas páginas tiene tu novela, etc.

2. Registra tu borrador en el Registro de la Propiedad Intelectual para evitar fraudes. Si has leído algún otro post de este blog, sabrás de mi insistencia en advertirte que NO presentes ni envíes tu manuscrito sin antes haberlo registrado, jamás de los jamases. Con el borrador de tu novela registrado, ya puedes seguir adelante con tu autoedición.

3. Ahora sería el momento de contratar servicios de corrección. Recuerda que no todos tienen la capacidad para realizar este trabajo. Los profesionales de verdad (no tu primo del pueblo que sabe mucho de ortografía) dejará tu obra libre de erratas (ortotipográficas y de estilo en caso de querer contratarlo también). 

6. Una vez libre de erratas, llega el esperado momento de crear la portada, contraportada y diseño en páginas interiores. Si eres diseñador gráfico es fácil utilizar un programa como Photoshop o InDesign para maquetarlo todo. De lo contrario puedes contratar los servicios de estos profesionales para que te ayuden.

7. Con todo lo anterior hecho ya puedes solicitar el ISBN para poder venderlo en cualquier tipo de formato. Si lo que quieres es tener una copia solo para ti y tu familia no es necesario. Es importante que sepas que, si una vez registrada tu obra en el ISBN la modificas, deberás volver a registrarla con los cambios (por eso la importancia de la corrección del borrador antes de este paso). Tarda unos días en poderse ver en la base de datos. El código de barras EAN que te llegue, deberás incluirlo en la contraportada

8. Localizar una imprenta que te haga impresiones bajo demanda sería el último paso. Acuérdate de pedir siempre una preimpresión para ver cómo queda tu libro. Normalmente el mínimo que te pedirán es de una tirada de aproximadamente 30 ejemplares. 

Ahora, querido aventurero, llega el momento de que seas tu propio puiblicista, gestor financiero y manager y abrirte paso entre la jungla de escritores autopublicados que hay en el mercado. ¡Te deseo mucha suerte!

Eso es todo por esta semana. ¡Recuerda hacerte seguidor para formar parte de La Orden de los Aprendices!






10 abr 2014

Técnicas para el escritor: El diálogo


Querido viajero,

Bienvenido, una semana más, a tu Taberna. 

¡El tema de hoy creo que te gustará! Se trata de los diálogos en una novela, un tema apasionante con el que cambiar el ritmo de tu obra, desvelar acontecimientos, aclarar explicaciones y definir los personajes. 

Antes de empezar, quisiera recomendarte la lectura de la entrada de este mismo blog "Fichas descriptivas para tus personajes" ¿por qué? porque no puedes poner en boca de tu personaje frases sin saberlo todo acerca de él. Por ello, antes de comenzar cualquier historia o cualquier conversación, te recomiendo que hagas la ficha de los que participarán en esa discusión. Una vez hayas hecho ésto, ¡comenzamos!

Para empezar, explicarte que hay tres tipos de estilo de diálogo:

1. Estilo Directo: el narrador transmite lo que dicen los personajes: "-Las llaves no están...-dijo su madre enfadada-..."
2. Estilo Indirecto: el narrador expone el diálogo con su perspectiva: "Él se acercó mirándola a los ojos y le dijo que jamás la podría amar y que era mejor que se alejasen."
3. Estilo Libre: la voz del narrador se inserta a la de los personajes. Para ésta hay que tener algo de experiencia: 

"Aunque la perspectiva de participar en un conflicto bélico lo sacudió con violencia, procuró mantener la calma para desvanecer el temor que se había apoderado de sus padres y, sobre todo, de Julieta, incapaces de aceptar la idea de tan súbita separación. Será por unos días. Todo se arreglará muy pronto."
“El pozo”, de Ángel Balzarino

Escogido el tipo de diálogo y conociendo a tus personajes más que a ti mismo, añado algunas cosas que debes tener en cuenta a la hora de escribir sus conversaciones:

Sobre los personajes:

Escribe cada personaje con voz propia (no la tuya), que el lector lo sienta como si fuese una persona de verdad. No robotices si no es un androide, vaya... ¡dale vida! El diálogo, como comentaba antes, debe romper el ritmo de la novela, así que hazlo fluido, rápido. En ocasiones deberás extenderlos más, pero no lo tomes como una costumbre, mejor frases cortas y concisas para crear ese dinamismo que buscamos. Tampoco pierdas de vista que la acción debe avanzar, no estanques al lector en conversaciones que no llevan a ninguna parte (en España lo llamamos "conversación de besugos"). 

Por último, pero no menos importante, no repitas el "-dijo". Hay muchas más opciones...

Técnicas de redacción:

Algo que quizá suene a tontería, pero que yo descubrí algo tarde, es la propia inserción del guión de diálogo "-". Al principio utilizaba el teclado y listo, pero finalmente descubrí que haciendo "insertar" en el programa word y a continuación "símbolo" y escoger la raya, no se te desconfigurará el texto. Ten en cuenta que no tienes que poner espacio entre la raya y la primera letra. Debería quedarte así: "-Hola" y no "- Hola"

Por otro lado, debes saber que si existe una aclaración del narrador, el punto de la frase irá tras la raya que cierra esa misma aclaración: "-Los aprendices de mago se unían al blog -la tabernera estaba entusiasmada-."
¿ves? no es tan complicado, es cuestión de practicar, practicar y practicar.

Si pones una interrogación, exclamación o puntos suspensivos, pon el símbolo al final de la frase y tras la aclaración entre rayas, un punto: "-¿¡Que no tienes hambre?! -preguntó con enfado su madre-. Siguieron comiendo tras un silencio incómodo." 

Si la intervención ha terminado después de la aclaración del narrador no va una raya, sino simplemente un punto: "-¡Hemos terminado! - gritó y, tras devolverle el anillo, salió corriendo."

Espero que os haya sido de utilidad la entrada de esta semana,


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